Como todos sabemos, es la energía del sol la que nos permite vivir en nuestro planeta, pero no va a ir por ahí mi parlamento. Estoy leyendo el artículo de Javier Sampedro «Diez años malos hasta la fusión nuclear» (El País, 10 de diciembre de 2025).
En el primer párrafo nos saluda con este aviso:
La aceleración del calentamiento global está llevando la atmosfera a un “territorio desconocido”, según los tres centenares de expertos de 80 países que han redactado Perspectivas del medio ambiente mundial (GEO, por Global Environment Outlook), un informe de 1.100 páginas encargado por Naciones Unidas y obstaculizado por los países productores de petróleo y su flamante aliado, el negacionista en jefe de los Estados Unidos, Donald Trump.
Y sigue:
Pero quejarse no sirve de gran cosa. Mientras las dictaduras petroleras diversifican sus inversiones y los ciudadanos de las democracias occidentales dejan de votar cosas absurdas y dañinas para ellos mismos, los científicos tienen que multiplicar sus esfuerzos para paliar en lo posible la devastación causada por la irracionalidad humana. Los proyectos de geoingeniería —los que pretenden retirar grandes cantidades de CO₂ de la atmósfera— van a adquirir una importancia creciente. Y la investigación en nuevas fuentes energéticas deberá acelerarse al mismo ritmo que la temperatura del planeta. Sobre esto, al menos, podemos ofrecer una noticia esperanzadora.
Y esa noticia esperanzadora es la energía de fusión.
Me alegré de coincidir con Javier Sampedro, por cuanto es científico, además de periodista. En El capitalismo inteligente, cuando escribo sobre «la energía de las estrellas», hago una especial referencia a la energía de fusión:
A unos decenios vista, todo parece indicar que la energía de fusión y la solar serán nuestras fuentes energéticas principales: primas hermanas, nos abrirán la puerta a la energía de las estrellas. La energía de fusión es la que se genera en el corazón de las estrellas y, por lo tanto, en el interior del Sol; la que lo hace incandescente y, a la vez, fuente de la luz y de la energía que permite la vida en la tierra. La energía solar es la porción de energía que el Sol proyecta sobre la tierra y que llega hasta nosotros en forma de luz y calor. […]
Pues bien, esta reacción nuclear de fusión —muy diferente a la energía de fisión, que es la que se genera en las centrales nucleares actuales, mediante la división de un átomo de uranio— es la que los científicos están desarrollando. El ITER (Reactor Experimental Termonuclear Internacional) tiene como objetivo demostrar la viabilidad técnica y económica de la fusión nuclear para la generación de energía eléctrica comercializable. El gran problema que presenta la fusión es que la temperatura necesaria para que se unan el deuterio y el tritio es de 150.000.000 ˚C, diez veces más que la temperatura a la cual esta fusión se produce en el interior del Sol. Uno de los grandes científicos que han dedicado su vida a la investigación sobre esta energía, Steven Cowley (1951-), CEO de la Autoridad Británica de Energía Atómica y profesor del Imperial College, estima que alrededor del año cincuenta de este siglo el primer reactor de fusión para uso comercial podrá operar con plenas garantías. (2025, p. 70-71).
Confiemos en que los científicos hagan horas extras para que el uso de la energía de fusión sea de uso corriente lo más rápido posible. Muchas gracias a todos ellos.
12 de diciembre de 2025
